De viñedos por La Rioja (I)

“Dicen que estamos hechos de sueños, utopías e ilusiones. Que nuestra maleta  viaja llena de experiencias y vivencias que recordar”.                                      Bodegas Ramón Bilbao

 
Hacía mucho tiempo que mi esposo Iban y yo estábamos esperando la oportunidad para ir a visitar algún viñedo. Se dio este verano, cuando al finalizar unas sesiones de trabajo que él tenía en Madrid, tomamos unos días de vacaciones para visitar a su familia en San Sebastián.
Alquilamos un “coche” (como dicen allá) para trasladarnos de la capital española al País Vasco y, estratégicamente, acordamos que no nos caería nada mal hacer una “parada técnica” de dos días por La Rioja, ubicada a medio trayecto entre ambas regiones. Así que salimos por la autovía  A-1/E-5 en dirección a Haro, en la Rioja Alta, para hacer nuestra primera parada en Bodegas Ramón Bilbao, recomendada por nuestro amigo Manuel Gómez, Gerente de Ventas de Manuel González Cuesta.

“Acuérdate de dónde vienes”

Cuando busqué información sobre esta reconocida bodega me llamó mucho la atención uno de sus lemas al contar su historia y origen: “Acuérdate de dónde vienes”…
Lo primero de lo que nos percatamos al llegar fue de que están en un proceso de expansión. Se anticipaba el exquisito y acogedor resultado final. Desde sus inicios la bodega ha estado en renovación continua.
Después de dejar unas altas y sofocantes temperaturas en Madrid nos encantó sentir el agradable y fresco clima y el aire puro que se podía respirar en la falda de la Sierra de Cantabria. Muy parecido a la sensación de estar en nuestras montañas dominicanas.
En Bodegas Ramón Bilbao nos esperaba su director general, Rodolfo Bastidas,  quien nos dio un tour exclusivo a Iban y a mí que resultó ser un viaje por la historia de la bodega, desde su origen hasta la forma de producir el vino en la actualidad.
Me encantó saber que el fundador de este imperio, Ramón Bilbao Murga, un cosechero avanzado, pionero en el arte de la crianza de vinos, impulsó su negocio con una mente viajera. Su familia ya se dedicaba en Haro, desde 1896, al negocio del vino. Pero fue en 1924 cuando decide dar rienda suelta a su sueño de conocer otras tierras, explorar, crecer y vivir de su pasión: el arte de hacer buen vino dándolo a conocer por el mundo. Entonces organiza un viaje por diversos lugares llevando sus mejores caldos y expandiendo así su marca.
Fue una sabiduría que se transmitía de generación a generación, hasta 1966, cuando muere sin descendencia Ramón Bilbao Pozo, el nieto del fundador. Pasó a ser sociedad anónima y, en la actualidad, la empresa familiar Diego Zamora S.A. continúa con el legado.

LOS TESOROS DE LA BODEGA

Tan pronto entramos a la bodega nos impactó el Lagar al fondo, donde antiguamente depositaban las uvas para la conversión en vino.
En el recorrido por el interior entendimos por qué es tan importante para la casa Ramón  Bilbao reivindicar sus orígenes y contar la historia que precede a cada cosecha, a cada botella.
En el trayecto con nuestro guía de lujo por los diferentes sistemas de almacenaje mientras nos describía los procesos por los que pasa la uva, aprendimos que no se trata de un negocio sencillo. Hacer vino es todo un arte y una ciencia que requiere de profesionales y personas que tengan sensibilidad y pasión por lo que hacen.
Conocimos el lugar donde almacenan sus productos consentidos:
• El Mirto, un exquisito y premiado vino que pasa 22 meses en barrica nueva de roble francés, la cual cambian cada cinco años.
• El Ramón Bilbao Gran Reserva, que reposa 30 meses en barrica de roble americano y, posteriormente, 36 meses más embotellado en un espacio subterráneo, en total quietud y oscuridad.
A Iban le encantó conocer que, además de en la madera y en acero inoxidable, hay una vuelta a elaborar el vino en concreto, como se hacía hace unos años. Claro, que este concreto, parecido en su forma a una cápsula o cocún, tiene sistemas sofisticados en sus paredes para conservar de forma óptima el caldo.
Tan pronto aprendí que uno de los procesos para la elaboración del vino es el raspón, donde se separa la cáscara de la uva, me vino a la mente la inquietud sobre los desperdicios, así que le pregunté a nuestro anfitrión si reciclaban, y me alegró mucho saber que tienen todo un programa de sostenibilidad que funciona muy  bien, aprovechando al máximo todos los recursos naturales desechados.
Rodolfo Bastidas nos contó con orgullo que la bodega que dirige fue premiada con el galardón de Mejor Bodega Española en 2014 por la International Wine & Spirits Competition (IWSC) y, en 2011, su delicioso tempranillo (uno de nuestros favoritos para la mesa) fue catalogado como el mejor del mundo. Por lo que investigué, estos son solo parte de los numerosos premios y reconocimientos que se ha llevado la empresa a lo largo de los años, y confían en que aún quedan muchos por recoger en el camino.

 

 

LOS VIÑEDOS

De la bodega nos fuimos en vehículo a los viñedos. Hicimos un recorrido por los campos de la zona que se me antojó podría ser una buena propuesta para un rally, por los retos que presentaba el terreno y los rincones encantadores con paisajes bucólicos que invitaban a respirar, pensar y a llenarse de paz. Fue la parte que más me gustó. Me dieron ganas de salir corriendo entre los caminitos.

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Me hubiese podido quedar ahí por horas. Lamentablemente, llegamos al anochecer. ¡Las fotos que ven aquí fueron hechas pasadas las 8 de la noche!
 Rodolfo nos habló de la geografía favorable y del suelo agradecido que han permitido a La Rioja cosechar uvas únicas para vinos de una calidad y personalidad muy especial. Ubicada entre la Sierra de Cantabria (que la separa de Navarra y el País Vasco, ubicados al Norte) y la Sierra de la Demanda, cuenta con siete ríos que generan el paisaje característico de la región, siendo el Ebro su principal afluente. El clima, sano y favorable para la uva, le evita enfermedades.
 Sin dudas el cultivo de la vid y sus reconocidos vinos han contribuido a la fama mundial de esta zona.
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En el viñedo de vaso junto a Rodolfo Bastida, Director General Ramón Bilbao Vinos y Viñedos.

 

 

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Este especie de Bohío pertenece a la época medieval y aquí los agricultores y sembradores de uva de entonces se guarecían del mal tiempo o descansaban y charlaban sobre el trabajo del día.
En La Rioja Alta se cultivan unas 62 mil hectáreas de viñedo. Conocimos los dos tipos que tiene Ramón Bilbao: el viñedo cultivado en vaso, también llamado en candelabro (como se hace desde antaño), y el sistema sobre alambres, que es un proceso más moderno. Es más costoso, pero se producen más hojas y facilita las labores. Y entre explicaciones sobre las diferentes técnicas de cultivo, el director de la bodega nos enfatiza: “Hasta que la cepa no tiene una cierta edad no se puede utilizar para vinos de calidad”.
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La vid estaba apenas floreciendo, pero ya para finales de septiembre o inicios de octubre se espera la vendimia, que este año promete ser muy generosa
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El Director de la bodega nos habla de los “lagares rupestres”. Unos espacios en la tierra donde antiguamente se machacaban y procesaban las uvas para el vino.

LA CATA

Para cerrar con broche de oro este día memorable, qué mejor forma de hacerlo que degustando los famosos vinos Ramón Bilbao en el campo de batalla. Para esto fuimos con quien ya a esa hora era nuestro amigo Rodolfo a la parte vieja de la capital y corazón de La Rioja, Logroño.

 Allí conocimos algunos de sus famosos bares y comprobamos que nuestro nuevo amigo es toda una celebridad,  ¡la gente le paraba para saludarle  a cada pocos metros! Era viernes por la noche y me encantó lo acogedor de sus callecitas y la vibra del ambiente.
Fuimos a tres bares donde, en dos ocasiones, entre tapas exquisitas (difícil no comer muy bien en cualquier región de España), degustamos el Crianza, un tempranillo a mi gusto delicioso, afrutado y muy agradable al olfato y al paladar. Está considerado por los expertos como una apuesta segura para la mesa.
Y como lo mejor se guarda para el final, culminamos con su Edición Limitada. No hay que ser catador experimentado (aunque sí gustarle el vino tinto) para saber que se está ante algo muy especial. Rodolfo Bastidas nos explicó que se trata de la selección de las mejores uvas y de las mejores barricas para su conserva.
Y en lenguaje de mis amigos enólogos y catadores les diré que se trata de un vino con fuerte personalidad, de color rubí intenso, de perfecto equilibrio entre fruta y madera. Si te concentras percibirás aromas de cacao, hojas de tabaco y menta…. No me quedó mal, ¿a qué no? 😉

 

La casa vinícola tiene, entre muchas de sus frases célebres, la de que el viaje que inició su fundador continúa. Y lo hacen junto a todos los que se rinden ante el conjunto de emociones y memorias que deja cada sorbo de su gama de vinos. Nosotros muy honrados de dar unos pocos pasos en este trayecto fascinante del universo Ramón Bilbao.

 

“Cuando emprendas un nuevo viaje, mira con otros ojos, busca nuevos horizontes que conquistar y sensaciones que probar: gustos, aromas, matices que hacen la vida diferente”.

 

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